Una puerta abierta a la India

Me desperté un viernes 8 de marzo en Kuala Lumpur. Había vivido un mes ahí antes, pero después de recorrer Malasia, volví a la ciudad a tomarme el avión que me llevaría a la India.

La noche anterior mi mamá respondió mi llamado de alerta y el teléfono sonó: ¿Qué te pasa hija, estás bien? No aguanté el llanto. El chico que estaba sentado al lado mío me vio y me regaló un cigarro.

Nose mamá, no tengo un buen día. Siento que hago todo mal, me gustaría ser mejor.  Sí, ya se, pero vos me lo decís porque soy tu hija. ¡Encima me estoy yendo a la India! ¿estará bien lo que estoy haciendo?. Tenés razón, ahora no lo puedo ver con claridad, pero mañana voy a estar mejor. Gracias.

Como cuando era chica y me ponía el polvito mágico para que no me duelan las heridas, mi vieja lo había hecho de nuevo a 16.000km de distancia. La magia del amor vuela a la velocidad de la luz.

Dormí como la mierda, triste, en jeans, doble remera y campera. El aire acondicionado estaba a tope y en el hostel no te daban nada para taparte. A pesar de llevar tanta ropa puesta, me sentía vulnerable en cuerpo y alma.

Ya en el aeropuerto, con tiempo de sobra para tomar el avión, un chico al lado mío abre un paquete de chocolates del free shop y me pregunta si quiero uno. ¿Porqué la gente me regala cosas? Voy a tomarlo como un mimo, una señal de que no estoy tan sola hoy.

Entro al avión y con la mirada apurada busco mi asiento en las filas de 3. Por favor que no me toque en el medio, por favor que no me toque en el medio. Asiento 6E, por supuesto que es en el medio… voy a viajar como el jamón de un sanguche de idiotas.

Cierran las puertas para empezar el despegue y veo que un hombre me llama desde la fila de asientos del otro lado del pasillo. Tenía dos lugares libres y me proponía que me siente en uno de ellos para que no esté tan apretada. Él se sentó en la ventana y me dejó a mí el pasillo.

Cigarros, chocolates, asientos vacíos. El universo está intentando invitarme a una cita o algo por el estilo. Todavía intento descifrar esos pequeños consuelos que me dan los desconocidos, y me digo a mi misma que no todo está perdido.

Como todo es equilibrio, hay otros desconocidos que te vuelven a poner en eje, como el señor indio de migraciones que verificaba mi visa de entrada al país.

Miraba el papel, me miraba a mí sin levantar la cabeza, y volvía a bajar los ojos. Me hizo muchísimas preguntas, mientras a mi lado llegaba una chica rubia de algún país anglosajón. Con ella hicieron rápido, llegó después de mí y se fue antes.

Empecé a sentirme nerviosa. ¿Me cuestionarán tanto por ser morocha? ¿Por ser sudaca? ¿Porqué la chica rubia pasó sin problemas? Si están más cerca de mí que de ella. En estos 7 años de viaje por el mundo, nunca me había pasado nada similar, ni siquiera en Inglaterra, y mira que los ingleses son jodidos.

Con cara de pocos amigos, me dejaron entrar: «Welcome to India».

Era de noche, el cajero no funcionaba y el bus de línea que me llevaba a la ciudad había dejado de pasar a las 6 de la tarde. Me detengo un minuto a analizar la situación, respiro hondo y exhalo. Me decido por cambiar algo de efectivo, y preguntar en la mesa de información la manera más segura y barata de llegar a Fort Kochi, donde se encontraba mi alojamiento.

El chico, muy amable, me cuenta que puedo encontrar justo afuera del aeropuerto, unos taxis mas económicos de los que salen desde la puerta, pero me dice que no vaya muy lejos porque es peligroso, y con cara de coqueteo me escribe su cuenta de Instagram en un papel. Me dice que es fan de Argentina y que quisiera ir a trabajar allá. No vayas, le digo, no hay trabajo para nadie. Agarro mi mochila y me voy.

Salgo del aeropuerto caminando, con mis mochilas transpiradas del calor. La calle está oscura y llena de hombres. Empiezo a preguntar sobre estos taxis baratos pero no confío en nadie. Enojada, vuelvo y termino pagando 900 rupias por un viaje de 45 minutos en tuk tuk, un precio absurdamente excesivo. Mi humor a esta altura estaba colapsado.

Por una calle turbia, llegamos al hostel, donde me recibió un chico en un pequeño hall mal iluminado. No omitió palabra y me mostró donde estaba mi habitación y mi cama. Di por sentado que era el dueño. La pieza era oscura, chiquita y calurosa, pero estaba tan cansada que apenas apoyé la cabeza en la incómoda almohada, me dormí.

A la mañana siguiente, mágicamente me levanté renovada, como si mi cuerpo y mi mente se hubieran reseteado. ¿Qué clase de magia hindú me habían aplicado?.

El día estaba claro y silencioso como un pueblito lejano. El aire tenía ese aroma desconocido que me prendió los sentidos y acarició mi corazón. Me acordé de las palabras de mi vieja: «Cuando estés ahí, te vas a dar cuenta que hiciste bien en ir». Si má, tenías razón. Me bastaron solo un par de horas matutinas en India, para darme cuenta que el camino que elijo siempre es el camino correcto.

Y que a pesar de las mil indecisiones que me comen la cabeza cada día, y de todas las cosas que no salen como quisiera, también es parte del viaje abrazar el lado oscuro y encontrar de a poco la salida.

Cada batalla perdida me vuelve a poner en la ruta con mas fuerza, y cuando la puerta de salida se cerró en Malasia, se abrió un portal enorme a una nueva aventura, una puerta abierta a la India.

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8 comentarios
  • Maxi
    Publicado en marzo 27, 2019 a 5:00 pm

    G E N I A L Sofiiii!!! Idola!

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    • Byakko
      Publicado en marzo 27, 2019 a 5:08 pm

      Gracias por pasarte Max!!!

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  • Mariana
    Publicado en marzo 27, 2019 a 5:03 pm

    Sos un ser de luz increible… Vibrás tan alto que solo atraes cosas buenas.
    Te amo con todo mi ser y sabes que siempre estoy ahi, a tu lado.
    Mamá

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    • Byakko
      Publicado en marzo 27, 2019 a 5:07 pm

      Gracias por el aguante!!! te quiero!!!

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  • Silvia Prado
    Publicado en marzo 27, 2019 a 7:05 pm

    Sos tan linda! Te kiero! Y Mariana una genia

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    • Byakko
      Publicado en marzo 28, 2019 a 4:11 am

      Gracias Sil!!!! Yo también te quiero!!!

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  • Laura
    Publicado en marzo 28, 2019 a 2:02 am

    No tenes idea de lo que significa leer esto … a unos días apenas de arrancar una nueva aventura …
    El coraje me llegó medio tarde en la vida , pero estoy aprendiendo a exprimir cada minuto…
    Y como siempre esos pájaros oscuros que nos rondan de vez en cuando, habían empezado a picotear mi cabeza … pensando en que no había sido la mejor idea planear este viaje…
    Ahora me voy com todas las ganas, con la seguridad que nada malo puede pasar y dispuesta a encontrar lo que el universo tenga para ofrecerme .
    Sos una inspiración mujer !!! Besos y abrazos desde acá!!!
    (Cuando sea grande quiero ser como vos ..?)

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    • Byakko
      Publicado en marzo 28, 2019 a 4:13 am

      Muchas gracias por tus palabras Lau!! Que bueno saber que esto te sirvió 🙂 Te deseo la mejor de las aventuras donde sea que vayas, vas a ver que todo va a salir mejor de lo que esperás. Abrazo!

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