Más de mi

Mi único nombre, Sofía, viene del griego Σοφια y significa “sabiduría”. Salí de la panza de mi mamá un 29 de febrero, día que se repite sólo cada 4 años. Al igual que Divididos, nací en Hurlingham en 1988. Crecí en El Palomar, un barrio de zona oeste de Gran Buenos Aires donde mi calle llevaba el nombre de un aviador. Como buena pisciana, me gusta encontrar la magia en todo.

La primera vez que me preguntaron qué quería ser de grande dije: «escritora», aunque a los 13 (mi número de la suerte) decidí que iba a estudiar diseño gráfico, luego de que alguien me dijera que tenía habilidades para eso, viendo un collage de fotos de las Spice Girls en la pared de mi habitación.

A los 14 años, mi papá me enseñó a tocar la guitarra cuando lo visitaba en la bicicletería, y con mi mamá fuimos a coro juntas durante algunos años de mi adolescencia, siempre me gustó cantar. Mi único hermano, más grande que yo, fue mi mayor influencia musical. Le robaba los discos y la ropa, unos pantalones Airwalk XL que me quedaban enormes, y así salía, con los labios pintados de negro, a jugar.

En el paso de la escuela primaria a la secundaria, mientras mi grupo de amigos decidió irse al mismo colegio y seguir una orientación en economía, yo, como siempre en modo solitario, encontré las bases de mi carrera en una escuela con educación dirigida al arte, el diseño y la comunicación.

Entre el colegio, El Mocambo y El Transformador, fue forjada mi identidad. Tuvimos una banda llamada Rastacore con la que nunca salimos de la sala de ensayo, pero que recuerdo como una de las épocas más divertidas de mi vida.

A los 16 dejé de comer carne, una de mis primeras y más importantes decisiones ideológicas, y a los 19 ya estaba acampando en el anfiteatro natural de Cafayate, en el norte argentino, haciendo dedo en Abra Pampa, y cruzando mi primera frontera, La Quiaca – Villazón. Surgieron ahí mis primeras fotografías de viaje.

En el año 2013 (!!) terminé la carrera, rindiendo el último final de la materia Análisis Literario y Redacción, porque el primer amor nunca se olvida.

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