Me manifiesto

De todos los mandatos de los que pude liberarme en terapia, elegí quedarme con uno: «Hacé de tu vida algo extraordinario». Me lo dijo mi vieja cuando yo era más chica, probablemente queriendo referirse a que disfrute de la vida, que no la vea pasar, pero yo me lo tomé literal.

Durante muchos años intenté hacer esa vida extraordinaria de maneras poco saludables, no siendo sincera conmigo misma ni con los demás, tratando de ser algo que no soy, relacionándome con la gente equivocada, entre otras cosas. Me fui de jeta un par de veces contra el piso y en cada golpe aprendí algo nuevo (siempre ver el vaso medio lleno).

Hoy, a tres meses de los 30, estoy de pie con el corazón en la mano dispuesta a darlo todo. Por fin acepté que no hay una sola manera de hacer las cosas, encontré un camino propio, basado en el autoconocimiento, donde pude derribar costumbres, liberarme de las creencias que me impusieron, y de esta manera, manifestar la esencia de mi espíritu. Cuando nos comportamos de acuerdo a nuestras ideas y principios, todas las consecuencias son positivas. Podemos sanarnos a nosotros mismos, y ofrecerle algo real al mundo.

Si el trabajo es externo, es decir, que se trabaja en algo que le pertenece a otro, entonces estamos frente a la pérdida de uno mismo. Es fundamental que podamos conocernos, autogestionarnos y no trabajar para el sueño de otra persona. Ser verdadero es estar re-unido, tanto con nosotros mismos como con los demás y nos permite conectarnos de una manera auténtica y trabajar por y para todos.

Los que tenemos hoy la oportunidad de cuestionarnos esto, también tenemos la responsabilidad de llevarlo a cabo y comenzar a transformar la realidad desde nuestro lugar. 

Creé Byakko porque quiero poner mi filosofía de vida en acción. No quiero hablar de libertad, quiero ser la libertad. No quiero quedarme quieta, quiero habitar el mundo a mi manera. 

Gracias por leer y bienvenidos.

 

 

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